Tengo 37 años, tres hijos, y trece años de relación hace más de 12 años. Tengo relación abierta, pero tengo claro que soy el único que lo aprovecha, la cosa es que la única condición para la relación es que mi novia no sepa con quién, cuando no dónde. Cuento corto, mañana a las 10PM me junto con un apoderada del curso que mi novia no conoce, y vamos a pasar la noche, pero dió la casualidad que JUSTO nos invitaron HOU a un acto del colegio, y vamos a ir ambos con nuestras parejas a las 12AM (aunque ella está separándose y vive con el ex por su hija). Mi hijo mayor no tiene idea de la telenovela que tienen la mamá de su mejor amiga, y su propio padre.
Quiero platicarles el día que perdí a mi primer bebé... Es una historia un poquito larga, espero que alguien la lea. Yo tenía una novia que conocí hace mucho (que por cierto me casé con ella) duramos 6 años de novios, pero en esos 6 años éramos muy activos ***, durante toda la universidad mantuvimos *** algunas veces con protección y otras no, después dejamos de cuidarnos, lo extraño fue que en todos estos años no tuvo retrasos ni nada, después empezaron las dudas, tal vez no puedo tener hijos... tal vez ella no puede... o quizá los dos, pensamos en hacernos exámenes de fertilidad así que un día a ella le toco ir al medico por alguna razón que no recuerdo y ahí el doctor le dijo que ella no tenia ningún problema en su matriz, ni problemas en los ovarios ni nada, fue ahí cuando el mundo se me vino encima, pensé, si ella no tiene ningún problema entonces el del problema soy yo, me dio mucha tristeza pero pronto me resigne. Pasaron los años, nos graduamos de la universidad y yo me fui a otra ciudad a trabajar, luego nos casamos y empezamos nuestra vida juntos. Llego la pandemia (que por cierto odie la maldita pandemia), y me llego una noticia de un primo que es de mi edad y muy cercano a mi iba a ser papá, luego al mes otro primo, todos irradiaban felicidad por ser papás, y nosotros??? entre felicidad y tristeza solo los felicitábamos y fingíamos que no pasaba nada, pero obviamente no me sentía tan feliz ya que nosotros ya deseábamos tener un bebé pero no podíamos, paso un tiempo y a mi esposa le comenzaron a dar unos dolores en el vientre, primero fueron leves y ocasionalmente, luego fueron mas grandes y constantes, una noche le dio un dolor tan fuerte que se retorcía en la cama, la lleve con un medico y ahí nos pregunto que si se había hecho alguna prueba de embarazo, se nos hizo muy extraño y saliendo de ahí compre una prueba, llegando a la casa no pudimos esperar y se hizo la prueba, esperando el resultado con nervios, miedo, incertidumbre, una mezcla de sentimientos nos envolvía, a los minutos llega ella con la prueba en las manos y lagrimas en los ojos, sorpresa!! la prueba había salido positiva! No cabíamos de la felicidad, no podía creerlo por fin nuestro bebé que tanto esperábamos venía en camino, llamamos a nuestros padres para dar la noticia, a todos nuestros familiares, estábamos tan felices que olvidamos por completo los dolores que ella había tenido anteriormente... (Continuo la historia en otro post para que no se haga tan largo)
Ayer estuve a punto de morir por una tontería, estaba chupando una bola de caramelo y, de repente, se me fue por donde no era y me ahogué empecé a toser desesperadamente, el aire no pasaba, y el pánico era total, mientras me golpeaba el pecho sin poder respirar, lo único que se repetía en mi cabeza era: ¡No puedo morir así, no después de gritarle a mi novio que se fuera y de decirle esas cosas horribles!. Pensar en esas palabras crueles fue peor que el caramelo atorado por suerte, logré toserlo y respirar, y lo primero que hice fue agarrar el celular no le conté del caramelo, solo le dije: por favor, perdóname, te amo. Al final, un susto ridí*** me obligó a arreglar el verdadero desastre que había causado.
lleve a mi primo al centro comercial , su mamá me lo dejo encargado, yo estaba distraído viendo unos audífonos, cuando él se puso a jugar con mi mochila que dejé en el suelo. Al salir de la tienda, la alarma empezó a sonar tan fuerte. Me detuvieron en la puerta, me llevaron a la oficina y tuve que vaciar la mochila frente a ellos. Lo que encontraron no fue nada de valor, sino una crema corporal gigante de la tienda que el mocoso había metido a escondidas. Me morí de la vergüenza, y mi primo solo se reía. Por suerte, revisaron las cámaras, vieron al pequeño haciendo su travesura, y me dejaron ir. Fue la vergüenza más grande de mi vida, y ahora no dejo que mi primo se acerque a mis cosas.
Hace unos meses tuve una cirugía sencilla, pero me dejó fuera de combate, no quería molestar a nadie, pero a la semana, mi amigo Ricardo apareció en mi puerta con tres bolsas de supermercado llenas de comida que me duró días. No preguntó, solo me dijo: 'No tienes que agradecerme, solo recupérate, ese gesto ese acto de aparecer y solucionar algo sin que yo tuviera que pedirlo, me enseñó que la amistad adulta no es hablar todos los días.
Hace unos días el domingo para ser exactos, mi familia recibió la noticia de que mi sobrina perdió a su bebé, ahora es un bebé arco iris, como le explicó a mis bebés que su primito u primita nunca va a llegar? 💔
Que se hace cuando extraño a mi ex, ***? El fue mi primera vez y de vrd quede obsesionada por como lo hacia, cuando terminanos sentí horrible que incluso yo le propuse solo vernos para tener el delicioso pero el no quiso, actualmente estoy con alguien más pero no me dan ganas de estar con el, no me prendo, no nada, es como si mi lado hormonal desapareciera 🥲
Día a día lucho contra la depresión y nadie lo sabe, siempre tengo una sonrisa o "buen humor" pero en el fondo siento que se me pudre el alma, tengo una hija de 3 años, la cual me mantiene vivo, ya que siento que no merece crecer sin un padre aparte que es muy apegada a mí. Estoy en proceso de divorcio, los últimos tres años de relacion ya no estaban bien con mi pareja (o ex pareja) pero aun así esto me pego demasiado, trato de mantener mi mente ocupada con videojuegos, ir al gimnasio, etc. pero si no fuera por mi hija no estaría escribiendo esto hoy en día.
Yo ya tengo 22 años y mi mayor orgullo es este pequeño apartamento; es el primer lugar donde he puesto mis propias reglas, ¿sabes? Crecí en casas de acogida, moviéndome mucho, y mi mayor miedo siempre fue que nadie se acordara de mí, la gente me dice que soy muy independiente, pero la verdad es que no es independencia, es supervivencia pura, el otro día, estaba colgando un cuadro y me di cuenta de algo: no tengo fotos de infancia y eso golpea fuerte, la soledad no es no tener a nadie ahora, sino la sensación de que, si me pasara algo, no hay nadie que pueda contar toda mi historia, pero bueno, toca seguir; ya aprendí que si quiero raíces, tengo que plantarlas yo mismo.
Yo me tengo que levantar a las tres y media, cuando la verdad es que la ciudad sigue dormida y hace mucho frío mientras estoy preparando la masa y el café. El esfuerzo se siente mucho en los pies después de pasar seis horas de pie, y es pesado cargar el termo gigante hasta la esquina. La gente pasa muy rápido, compran y se van. Y sí, a veces me agarra la lluvia o tengo un mal día de ventas, y eso frustra mucho. Pero luego llego a casa y ver la mesa puesta, ver a mis hijos desayunando tranquilos, eso me quita el dolor después hago el almuerzo. Al final, no lo hago solo por el dinero, sino por la tranquilidad de que ellos tengan su plato de comida todos los días.
Yo había sacrificado mis sueños de juventud y mi carrera para asegurar que mis hijos tuvieran todo lo que yo no tuve: una casa estable, buena educación y apoyo incondicional. El dolor no llegó con un portazo o una rebeldía adolescente, sino con el silencio de la edad adulta. Mi hijo mayor, el que más se parecía a mí, me envió un mensaje formal, no una llamada, para informarme que había decidido cortar el contacto "por diferencias teológicas". Leer esa frialdad en la pantalla, después de treinta años de entregar mi vida, fue como si me hubieran arrancado el corazón. El mensaje me dolió menos que darme cuenta de que, a pesar de todo mi esfuerzo, él me veía como un obstá***, no como el padre que siempre quise ser simplemente por que su esposa era creyente y yo soy agnóstico.
Estabamos durmiendo y veo vibrar su celular era un mensaje sobre el café, esa simple pregunta, fue el primer escalofrío ella nunca tomaba café simplemente por que no le gustaba. Pero mi alma, destrozada, necesitaba la certeza del fuego. Mientras ella dormía, con la respiración tranquila de una traidora, tomé su teléfono con manos temblorosas, su chat que nunca me dejaba ver. Y allí estaba, clara como el sol: una galería completa de fotos de ellos dos, sonriendo sin pudor en el mismo restaurante al que me había dicho que había ido "solo conmigo". Al ver la fecha de la última foto, de solo hace dos días, sentí que la verdad me desgarraba el pecho. En ese instante, supe que no había duda yo estaba enterrado bajo el peso de su mentira.
Fui al refugio con la idea de adoptar un perro pequeño y tranquilo, En lugar de eso, terminé eligiendo a "Bongo", un mastín enorme y nervioso que nadie más quería, El primer mes fue agotador: destrozó dos sofás, ladraba toda la noche y se negaba a caminar con correa, Me sentí abrumada, preguntándome si había cometido un error terrible, El cambio ocurrió un día que llegué a casa llorando por un mal día de trabajo; Bongo se acercó, puso su enorme cabeza en mi regazo y me miró con una lealtad profunda.
El día que me jubilé, me sentí liberado después de cuarenta años en la misma oficina, Mi esposa me organizó una fiesta, y recibí felicitaciones por mi "nueva libertad", A la semana siguiente, me desperté sin tener a dónde ir, y el silencio de la casa era ensordecedor, Me senté en mi sillón, y en lugar de paz, sentí un vacío aterrador: me di cuenta de que mi identidad se había construido sobre mi rutina laboral, y ahora, sin ella, no sabía quién era, La jubilación no fue el descanso que esperé, sino el inicio de una búsqueda personal forzada para encontrar un nuevo propósito.
Después de un año de trabajar sin sábados ni domingos, el día en que tuve que poner el cartel de "Liquidación Total por Cierre" en mi pequeña tienda de ropa, sentí un dolor físico, Había invertido mis ahorros y mi alma en ese sueño, Recuerdo que un cliente habitual me preguntó si estaba triste, y yo le dije que no, que solo estaba cansado, fingiendo fortaleza, La verdad era que me sentía un completo fracaso.
Llegué al nuevo país con una maleta, un título universitario inútil en esta tierra y apenas cien dólares. El primer empleo que conseguí fue limpiando oficinas de madrugada, un trabajo que acepté con una mezcla de vergüenza y necesidad. Recuerdo una noche helada mirando mi reflejo en una ventana pulida, viendo al profesional que era y al inmigrante invisible en el que me había convertido. La humillación era pesada, pero la superé al darme cuenta de que cada piso que fregaba no era un paso atrás, sino la base de una escalera. Ese trabajo no me dio prestigio, pero me dio la lección más grande: la dignidad reside en el esfuerzo, no en el título.
Llevábamos casados cinco años, y yo pensé que conocía cada gesto de mi esposo, El engaño no fue un mensaje de texto ni un labial en su camisa; fue la forma en que empezó a dejar su teléfono boca abajo y su repentina manía de cerrar el historial de navegación, La confirmación llegó de la manera más trivial: un viernes me dijo que salía con su "amigo del gimnasio", pero lo encontré a él en la aplicación del mapa de nuestro coche, marcando un restaurante que yo había querido visitar meses atrás, Ver el icono del coche detenido en ese lugar elegante, lejos de cualquier gimnasio, fue la punzada de hielo que me confirmó la traición fui a el restaurante y pues bueno lo encontré cortejando a una jovencita preferí no acercarme y solo irme sin decir nada.
Estaba a punto de comprar mi billete de lotería semanal cuando mi perro, en un movimiento brusco, me hizo tirar la cartera, y el dinero rodó. Por el apuro, agarré el primer billete que la dependienta me ofreció, diferente al que siempre compraba. Dos días después, mientras revisaba los números, vi que el billete que siempre compraba no había ganado nada. Pero el número que había elegido por accidente... ese tenía un premio menor, pero suficiente para pagar todas mis deudas
Mi compañero de oficina, un hombre desagradable que siempre robaba mi café, llegó a un nuevo nivel de irritación al dejarme una nota pasivo-agresiva sobre el uso de la fotocopiadora. En la tarde esperé a que se fuera y discretamente cambié el idioma de su ordenador al chino, un idioma que él no conocía. A la mañana siguiente, escuché su frustración y sus gruñidos mientras intentaba cambiar la configuración. No fue ético, pero la pequeña e inofensiva venganza fue una satisfacción ridícula que me esta ayudando a sobrevivir el resto de la semana.
Después de un divorcio que me dejó emocionalmente en ruinas, me di cuenta de que había pasado veinte años definiéndome como "esposa de" o "madre de". Me miré al espejo y no sabía quién era yo sola. Mi crisis llegó a un pico cuando intenté hacer match en una aplicación de citas y no sabía qué escribir en mi biografía. Decidí dejar de buscar pareja y, en su lugar, me apunté a clases de cerámica. Redescubrir mis propios intereses fue la única manera de volver a armar mi identidad, pieza por pieza.