23 años · GThace 7 mess

Me subí a la camioneta en la capital rumbo a Xela; el bus iba a reventar de gente, íbamos como sardinas. Yo llevaba un pastel de tres leches para el cumpleaños de mi mamá, cuidándolo con la vida entre los empujones. En cada curva y cada túmulo, sentía que la caja se me iba de las manos y el pastel se iba a estropear. Una señora que iba sentada me vio sufriendo parado en el pasillo. Sin decirme una palabra, me estiró los brazos y cargó el pastel en sus piernas durante las tres horas de camino para que no se aplastara. Ni me conocía. Cuando bajé, solo me sonrió. Gracias a esa desconocida, mi vieja tuvo su pastel intacto.

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28 años · MXhace 7 mess

Cuando tenía 10 años, mi padre me obligó a ir al velorio de un amigo suyo que no conocía. Cuando llegamos allí, me quedé en un rincón esperando para irme. Entonces, un hombre se me acercó y me dijo: "disfruta tu vida muchacho, sé feliz porque yo no la disfruté". Puso su mano sobre mi cabeza y se alejó. Antes de irnos, mi padre me obligó a despedirme del muerto, y cuando miré el ataúd me asusté: era el hombre que me habia hablado mientras yo estaba en el rincón. Cuando llegue a casa no pude dormir y tenía unas pesadillas horribles, tenía miedo de estar solo, no apagaba las luces por las noches... muchos años viví traumado hasta que supe que aquel difunto tenía un hermano gemelo...

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23 años · ARhace 7 mess

Mi compañero de facultad siempre llegaba con el termo y la yerba, y me decía “dale, tomá uno calentito antes de la clase”. Yo siempre decía “gracias, pero no, estoy apurado”. Un día se acercó serio y me contó que se iba a mudar a otra provincia por el laburo de su viejo. Le dije “qué lástima, che”, y seguí caminando. Al otro día no vino más. Pasaron meses y me enteré por Instagram que estaba en Córdoba, feliz con su novia y un perrito nuevo. Cada vez que cebo mate solo en la pieza, me acuerdo de esos “tomá uno calentito” que nunca acepté. Ahora el termo se enfría rápido, y yo me quedo mirando la bombilla como si él todavía estuviera del otro lado.

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18 años · ARhace 7 mess

Cuando terminé mi primera obra de teatro, estaba tan nervioso que no levanté la mirada. Pensé que había sido un desastre. Al salir, mi hermana me abrazó llorando y me dijo: “Fuiste el único al que le aplaudieron de pie”. Yo no lo vi…

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22 años · CRhace 7 mess

Le armé una playlist a mi mejor amiga para su viaje de egresados: canciones que escuchábamos en el cole, baladas cursis y reggaetón viejo que nos hacía reír. Se la mandé por WhatsApp con un “para que no te aburras en el bondi”. Me puso “gracias reina, la escucho en loop”. Pero nunca me contó nada después. Volvió bronceada, con fotos de playa y un novio nuevo que apareció de la nada. Cuando le pregunté por la playlist, se rió y dijo “ay, ni la abrí, estaba todo el día con música en la pileta”. Me dolió un poquito, pero no le dije nada. La playlist sigue en mi celular, sin reproducir. A veces la pongo sola en la noche y pienso que, al final, era más para mí que para ella.

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22 años · SVhace 7 mess

Llevé a mi novio nuevo a comer pupusas a Olocuilta por primera vez. El chico es extranjero y quería que probara lo bueno. Estaba nerviosa. Cuando le sirvieron las de revueltas, el muy inocente pidió un tenedor. Se hizo un silencio en la mesa que ni te cuento; mi abuela lo miró como si hubiera cometido un sacrilegio. Le tuve que bajar la mano suavemente y decirle: "Amor, aquí el tenedor está prohibido, se come con la mano y quemándose un poquito". Al principio le costó, se llenó todo de salsa y curtido, pero al final se comió cinco y terminó chupándose los dedos. Mi abuela sonrió y me guiñó el ojo. Ahí supe que el muchacho ya pasó la prueba para entrar a la familia.

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29 años · PEhace 7 mess

Estaba en la fila del banco cuando mi celular sonó. Contesté y escuché a mi mamá… hablando mal de mí con mi tia, se le marco el telefono. Me quedé en silencio hasta que dijo: “igual la quiero, pero es difícil”. Colgó. Esa noche me llamó normal, como si nada. Yo tampoco dije nada.

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25 años · COhace 7 mess

Me subí a un taxi y el chofer iba hablando por manos libres… de mí. Era mi ex contando cómo me extrañaba. Me bajé sin decir nada. A los minutos me escribió: “Creo que te vi”. Sí, me vio… y me perdió otra vez.

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27 años · ARhace 7 mess

Trabajaba de noche en el minimarket del barrio, turnos eternos de doce horas. Una madrugada entró un chico más o menos de mi edad, empapado por la lluvia, compró solo una bolsa de papas fritas y un Gatorade. Mientras le cobraba, me miró fijo y dijo: “Che, ¿vos no eras el que jugaba en la canchita de la escuela? Te acuerdas de mí?”. Era el pibe que me había defendido cuando me cagaban a piñas por ser callado. No nos habíamos visto en diez años. Charlamos media hora, riéndonos de pavadas. Al final me dijo: “Gracias por no cambiar, boludo”. Se fue y nunca más volvió al local.

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21 años · EChace 7 mess

Vendo encebollado los domingos en la vereda para pagar la universidad. Ayer paró un carrazo del año y bajó un señor todo elegante con su familia. Me asusté, pensé que me iban a sacar por no tener permiso. Pero no, pidieron cuatro platos. Se sentaron en los banquitos de plástico bajo el sol, sudando la gota gorda, pero felices. Al terminar, el señor me dejó una propina buenísima y le dijo a su hijo adolescente: "Aprende, ñaño, esto sí es sabor, no como esa comida insípida de tu mamá". Me inflé el pecho de orgullo; ayer me sentí más importante que dueño de restaurante cinco estrellas.

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24 años · PYhace 7 mess

Subí al bus con mi cuaderno nuevo, garabateando versos sueltos que nunca le muestro a nadie. Me bajé corriendo y lo olvidé en el asiento. Un mes después, una chica me lo devolvió en el mismo bus: “Vi tu nombre adentro”. Lo abrí y encontré su nota: “Ojalá encuentres las palabras que buscas. Suerte”. No la volví a ver, pero esa frase me hizo cuestionar si "ahí era".

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28 años · MXhace 7 mess

Era un domingo de calor bravo en el barrio, y mi hijo de seis años me pidió helado de fresa como siempre. Compré dos conos grandes en el carrito del señor de la esquina. Nos sentamos en la vereda, él con la lengua toda roja, yo tratando de no se derrita el helado. De repente me miró serio y dijo: “Papi, cuando sea grande te voy a comprar helado todos los días para que no trabajes tanto”. Me quedé sin palabras, con el helado goteando en la mano. Solo alcancé a abrazarlo fuerte mientras se reía porque le manché la remera. Ese día no terminé mi helado.

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35 años · PYhace 7 mess

Todos los meses le armo la encomienda a mi esposa, que se fue a trabajar a Madrid hace tres años. Le pongo yerba, almidón para la chipa y unos remedios yuyos bien empaquetados. El envío me sale carísimo, casi la mitad de lo que gano en la semana. Mis amigos me dicen: "¡Gira la plata y ya, tonto! Te sale más barato". Pero ellos no entienden nada. No es por las cosas. Es que cuando ella abre esa caja de cartón al otro lado del océano y siente el olor a su tierra, es como si yo estuviera ahí dándole un abrazo. Eso no se gira por Western Union.

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31 años · COhace 7 mess

Con mi pareja llevábamos meses diciendo “mañana salimos por un café”. Siempre pasaba algo: trabajo, cansancio, lluvia. Un domingo, sin avisar, él apareció con dos tazas viejas, café instantáneo y me dijo: “Hoy sí salimos… al balcón”. Nos sentamos en pijama, viendo a los vecinos pelear por parqueo. ¿Deberia terminar con él?

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28 años · VEhace 7 mess

Mi hermano menor llegó de sorpresa esa tarde de sábado, con la mochila al hombro y cara de quien viene huyendo de algo. No dijo nada al principio, solo se sentó en el sillón viejo y miró el piso. Yo estaba cocinando arroz con pollo, como siempre los fines de semana. Le puse un plato enfrente sin preguntar. Comió despacio, en silencio. Cuando terminó, se levantó, me miró fijo y dijo: “Gracias, hermana. Mañana me voy temprano”. Quise abrazarlo fuerte, como cuando éramos chicos y él se caía de la bici, pero me quedé tiesa con las manos en el delantal. Solo le dije “cuidate”. Se fue al amanecer sin hacer ruido. Nunca más volvió a casa.

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24 años · PRhace 7 mess

Se fue la luz en todo el barrio anoche y, como hacía un calorón, salí al corredor. La vecina de al lado, con la que apenas cruzo un "buenos días", hizo lo mismo. Empezamos a hablar de nada, luego ella sacó un café chorreado y yo puse el pan dulce. Al rato se sumó don Luis, el de enfrente, con su guitarra. Y solo paso por mi mente "Alguien esta sobrando don Luis" 😡

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26 años · BOhace 7 mess

Mi mamá me dejó una carta el día que se fue a vivir con mi tía a otra ciudad porque ya no podía sola. Decía: “Hija, no llores mucho, que yo voy a estar bien. Cuidá las plantas del balcón y acordate de regarlas con cariño, como yo te regué a vos”. La leí mil veces esa noche, la doblé chiquita y la metí en el cajón de los calcetines. Cada vez que abro el cajón y la veo, sonrío un poco y me pongo a regar las plantas aunque sea invierno y estén medio secas. Es como si ella todavía estuviera mirando desde la puerta de la cocina.

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24 años · BOhace 7 mess

Fui al mercado a comprar verduras y la casera se equivocó feo: me dio cambio de un billete de cien bolivianos cuando yo le había pagado con uno de veinte. Me di cuenta ya en la esquina. La tentación fue grande, porque la plata no sobra, pero no pude. Volví y le puse los billetes en la mano. La señora se puso pálida y se agarró el pecho; no se había dado cuenta. "Ay, joven, gracias", me dijo con los ojos llorosos, "si perdía eso, hoy no sacaba ni para el almuerzo". Me regaló tres duraznos de yapa. Me fui sin la plata extra, pero sentí que gané.

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34 años · ARhace 7 mess

Mi abuela me mandaba audios larguísimos por WhatsApp. Yo siempre decía “después los escucho”. Cuando falleció, entré al chat y había uno nuevo. No era nuevo: era el último que no abrí. Lo escuché completo, hablaba del clima, del perro, de mí. Al final dijo: “Si estás escuchando esto, te quiero mucho”.

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29 años · COhace 7 mess

Mi vieja cree que vendí la moto porque le agarré miedo al tráfico de Bogota. "Mejor, hijo, eso es un ataúd con ruedas", me dijo toda aliviada cuando llegué a pie. La verdad es que no le tengo miedo a nada. Vendí la moto para pagarle la operación de la vista que llevaba esperando un año en el hospital público. Le dije que la habían llamado de una lista de espera especial. Ahora me calo dos horas de camionetica y metro para ir al trabajo, apretado y con calor, pero ver que ella ya puede enhebrar una aguja otra vez sin pedir ayuda... eso vale cada paso que doy.

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