17 años
Puerto Rico
Entré al baño solo un momento y mi gato me siguió como siempre, maullando hasta que le abrí la puerta porque si no no se calla. Mientras estaba distraído, se subió al lavadero y tiró mi cepillo de dientes al piso, luego empezó a jugar con el papel higiénico y lo dejó todo desenrollado. Cuando quise sacarlo, se escondió detrás del inodoro como si fuera su casa. Al final limpié el desastre yo, y él salió tranquilo como si nada hubiera pasado.
1