27 años
Perú
Mi vecino don Lucho, un viejito bien terco, siempre decía que odiaba a los perros. Un día encontró un perrito temblando bajo su carro. “No lo voy a adoptar, solo lo cuido un rato”, dijo. Dos semanas después ya le decía “mi hijo” y le calentaba comida mejor que para él mismo 😂❤️.
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