32 años
Colombia
Cuando descubrí la infidelidad de mi esposo, nunca imaginé que sería con la mamá de la mejor amiga de mi hija. Un día llegué temprano y la encontré saliendo del pasillo de los cuartos. Dijo que había venido a dejar un cuaderno… pero mi hija no estaba en casa. Él se puso nervioso, la cámara del pasillo estaba ‘apagada’ y mi vecina me confirmó que esa señora entraba demasiado seguido cuando yo no estaba. Instalé una cámara escondida. Y ahí quedó todo grabado: él abriéndole la puerta, ella entrando directo a mi cuarto, una hora ahí adentro. Un año de engaños dentro de mi propia casa. La enfrenté, lo enfrenté, y ese mismo día lo saqué con su maleta. Ahora crío a mi hija sola. Ella no entiende por qué su amiga ya no puede venir… y yo intento explicarle sin romperle el corazón. Lo único que todavía no comprendo es cómo alguien puede mirar la foto de una familia… y traicionarla justo debajo de ese mismo techo.