49 años
Venezuela
Mis hermanos y yo crecimos sin una figura paterna, mi mamá tenía que salir a trabajar fuera de la ciudad para mantenernos. En ese entonces nos quedábamos con mi abuela, mis tíos y tías eran casi contemporáneos que mis hermanos mayores. Siempre hubo menosprecio por parte de ellos, pero igual uno aguantaba para no darle preocupaciones a mamá. Ya el tiempo pasó y hoy esos recuerdos amargos quedaron en el pasado, de esa experiencia aprendí a no pagar con la misma moneda. Hoy tenemos una relación más cercana y fraternal. El tiempo cura las heridas y la mente hace que sane el corazón.
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