13 años

Perú

Cuando éramos niños, mi hermano siempre quería jugar fútbol… pero nunca me dejaba patear. “Tú atajas, nomás”, me decía. Un día me harté y le lancé la pelota con toda mi fuerza. Le dio directo en la cara y se cayó al suelo. Corrí asustada a pedirle perdón, y él, con la nariz roja, me dijo: “¡te ficho pa mi equipo!”. Desde ese día me dejó jugar.

0
Siguiente

Comentarios (0)