32 años
Colombia
Un domingo, mis hijos se levantaron temprano y quisieron prepararme desayuno. Escuché ruido en la cocina y olor a humo. Cuando bajé, había harina hasta en el techo y los huevos en el suelo, pero ellos estaban felices con una tostada quemada en la mano diciendo: ¡sorpresa, mami!. No tuve el corazón para regañarlos al contrario fue lo mas bonito que me hicieron
1