25 años

Cuba

Hay días en que me levanto cansado aunque haya dormido, como si mi mente no descansara nunca; sonrío frente a otros para que no pregunten, pero por dentro todo se siente pesado. A veces no es tristeza clara, es vacío, como si nada emocionara igual. Estoy aprendiendo a hablarlo poco a poco y a no sentir vergüenza por pedir ayuda. Descubrí que admitir que no estoy bien también es una forma de empezar a estarlo.

1
Siguiente

Comentarios (0)