27 años
Cuba
Estaba en el parque del wifi tratando de ver a mi sobrina recién nacida por videollamada, pero la conexión se me cayó justo cuando mi hermana la enfocó. Me quedé mirando el celular en negro con unas ganas de llorar horribles. Un muchacho que estaba sentado en el banco de al lado, hablando a los gritos con su novia, me vio la cara de angustia. Sin colgar, me hizo una seña y me dictó su clave de internet ahí mismo. "Dale, conéctate rápido, asere, que los megas son para gastarlos en cosas buenas", me dijo. Pude conocer a la beba gracias a ese desconocido. En medio de tanta necesidad, la gente aquí sigue teniendo un corazón gigante.
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