25 años

Rep. Dominicana

Me gradué de abogado ayer. La gente piensa que me fui a celebrar a un restaurante fino o a una discoteca. Qué va. Salí de la universidad con el título en la mano y crucé la calle donde está don Pedro, el señor de los "frío frío" (raspados). Ese viejo me vio quemándome las pestañas en la banca de su lado durante cinco años, dándome fiado cuando yo no tenía ni un peso en los bolsillos para la merienda. Cuando vio el diploma, se le aguaron los ojos más que a mí. "Sabía que ibas a llegar, mi hijo", me dijo. Me preparó uno gigante de tamarindo y no me quiso cobrar. Ese brindis, ahí parados en la acera con el calorazo del mediodía, me supo mejor que cualquier champaña francesa.

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