29 años

Colombia

Compré ese vestido rojo para el casamiento de mi hermana, el que ella siempre quiso que yo fuera “la más linda del salón”. Me lo probé mil veces frente al espejo, me sentía hermosa, pero el día llegó y no pude ponérmelo. Me quedé en casa con una excusa tonta de dolor de cabeza. No era el vestido, era que no quería que nadie me viera feliz mientras ella se iba con alguien que no era yo. Lo guardé en el fondo del placard con la etiqueta todavía puesta. A veces lo saco, lo miro y pienso que algún día voy a tener el coraje de usarlo… aunque sea para mí sola.

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