48 años

España

Llevo cuarenta años comiéndome la tortilla de patatas que prepara mi Carmen los domingos. Ella está convencida de que es mi plato favorito del mundo. La verdad es que siempre, pero siempre, se le quema un poco la cebolla y le queda seca como una suela. Sabe amarga. Pero cada vez que me pone el plato delante con esa carita de ilusión esperando mi veredicto, yo sonrío, me la como entera y hasta rebaño con pan. Jamás le voy a decir la verdad. Prefiero tener acidez toda la tarde a borrarle esa sonrisa.

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