32 años
Perú
Ayer limpiando el celular encontré esa foto vieja: mi abuela y yo en el mercado de domingo, ella con su rebozo azul, yo con cara de sueño a los ocho años, los dos riéndonos porque se me cayó el helado al suelo y el perro callejero se lo comió en dos segundos. Ella me dijo “no pasa nada, mi rey, la vida es así, se cae y uno se levanta”. La miré un rato largo, con la garganta apretada. No la borré. Cada tanto la abro, sonrío y lloro un poquito al mismo tiempo. Porque ya no está, pero sigue ahí, en esa foto y en mí.
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