18 años
Argentina
Loco Tonto y loco, porque no es oro todo lo que toco, y soy lo que provoco. Si el sentir es pecado, quiero creer que soy condenado a vivir sin estar a tu lado, porque no encuentro razón para no estar en tu corazón. ¿Y por qué comienzo así el cuento? Fácil: porque creo que las canciones son como historias, pero hechas para ser armoniosas al oír. Y yo quería ser armonioso por un momento, porque no es más que un desastre lo que estoy sintiendo. Lo prometo: me duermo con ese revoltijo de pensamientos que abarcan mil temas, pero que solo apuntan a una cosa… a ella. No sé el cómo ni el porqué, pero juro que me tiene tendido a sus pies. Es difícil de explicar… es como una droga, inefablemente mala que acaba con el pensar de la razón. Y aunque solo es una mezcla de sustancias liberadas por el mismo organismo en respuesta a un estímulo, lo siento real, palpable, tangible… Siento que si quisiera, podría tocarlo y sacarlo de mi ser para que no atormente mi calma, mi alma… qué tan tranquila está, se siente perturbada por semejante estímulo. No es un acierto lo que estoy diciendo, y por eso sí te juro que me estoy muriendo, y aunque hable indebidamente para las características de un libro tan pudiente, no me importa, porque expresa lo que siento debidamente. No soy loco por explayarme tan vulgarmente. Quería ser honesto y explicarles lo que siento realmente, lo que me pasa cuando vuelvo, cuando me siento, y aunque sigo siendo un niño, amar es uno de mis aciertos. No tengo tiempo para cosas y no me sobra a mí la prosa. No soy alguien muy dotado ni tampoco bien entendido; yo soy un ser clandestino de lo que me depara el destino. Pero creo que soy lo que tengo que ser, y si no soy lo que soy, mejor no ser.