23 años
Venezuela
Una noche de lluvia, mi novio y yo nos quedamos atrapados en una parada de bus. No había taxis y el celular muerto. Él sacó una bolsa de galletas rotas del bolsillo y dijo “cena gourmet”. Nos reímos como tontos, mojados, compartiendo migas. Llegamos a casa tarde, empapados y felices, como si nada faltara.
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